martes, 8 de junio de 2010

Respuestas a nuestras interrogantes

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

A la pregunta ¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?, considero que no es un hecho trivial ya que con el solo hecho de aparecer recurrentemente en las diversas propuestas teóricas, en el devenir histórico del ámbito educativo, merece ser analizado y cuestionado.

El Nivel Medio Superior (NMS) de nuestro país carece de una investigación formal sobre el proceso educativo que se vive dentro y fuera del aula, todo refiere de lo que se investiga en los niveles inferiores y superiores, lo que da origen a una serie de supuestos que carecen de un carácter argumentativo. Considero que es necesario generar dicho conocimiento a partir de u análisis formal del proceso educativo que se vive en el NMS.

Partiendo de la concepción teleológica, que del aprendizaje hace Melchor Aguilar, Jaime. Aprendizaje: “El proceso mediante el cual una persona recibe una información o asume una actitud o es capaz de aplicar un procedimiento. Y que en el aprendizaje prevalecen los aspectos de la forma de uno o más objetos concretos formales, sin que, en la mayoría de los casos, se llegue al contenido de ellos. Es decir, con el aprendizaje se hace referencia a información parcial, desarticulada y, aunque no se dice expresamente, se tiene la esperanza que el sujeto o el estudiante sea capaz de integrar esa información”; y ante ello viene la pregunta ¿Cuál es entonces el propósito de la escuela? Y ¿Cuál es la tarea del docente? En este sentido refiero lo que dice Covarrubias: “La escuela es un lugar privilegiado de la acción pedagógica. Ni siquiera es necesario que sea destinada a la ideologización o, mejor dicho, no es conveniente destinarla a la ideologización; con enseñar a pensar se están generando las condiciones básicas para formar sujetos críticos, reflexivos, revolucionarios[1]. Y agrega: La escuela debe enseñar a pensar. Y enseñar a pensar no significa que necesariamente todos debamos ser convertidos en constructores de teorizaciones; significa que todos debamos pensar racionalmente el mundo en que vivimos[2].

Es aquí donde la propuesta que hace Monereo cobra importancia, él plantea “la necesidad de un nuevo enfoque basado en la enseñanza de E/A (estrategias de aprendizaje) de orden superior, con un mayor poder de generalización….llamado Enseñar a pensar. Menciona que Tama (1986), al respecto, identifica tres áreas de atención educativa: enseñar a pensar, enseñar sobre el pensar y enseñar sobre la base del pensar”[3].

Hablar de aprendizaje implica analizar lo que hace posible dicho proceso, ya que ello interviene sujetos vivos, en los que se condensa la sociedad, cuyas conciencias se han constituidos por una multiplicidad de referentes; decir que intervienen sujetos es hablar de: estudiante, docente, familia, estado, sociedad, Plan de Estudios, etc. es en función de ello como la escuela y el docente deben planificar su intervención pedagógica. La escuela tiene la obligación de transformarse integralmente y no solo la práctica educativa, el aprendizaje, implica mejorar su infraestructura, su administración, su academia, etc. Covarrubias señala: “la escuela no se puede cambiar al margen de la sociedad que encarna, del mismo modo que la sociedad no se puede trasformar exclusivamente a través de la escuela”[4].

El docente, que trabaja como mediador, facilitador, docente etc., debe poseer una amplia cultura general, sólida formación profesional y actualización profesional, ya que nuestro contexto general como individuo y profesional se refleja en nuestro quehacer educativo, lo que somos es lo que enseñamos.

Considerando a los tres teóricos, de las acepciones del aprendizaje y al texto el aprendizaje y el desarrollo de las competencias, retomo las consideraciones mencionadas en la anterior publicación:

  • Con el aprendizaje no se construyen conocimientos; en términos de apropiación cognitiva se posibilita la construcción de explicaciones sobre el “conocimiento dado” o bien de los hechos y fenómenos que ocurren en la realidad del sujeto; es a partir de allí que el sujeto, mediante una formación teórica, tiene la posibilidad de la construcción de conocimiento.
  • Y es por la necesidad e interés por apropiarse de la realidad, en la que media el conocimiento, es que se da por un proceso de relación entre el sujeto y el objeto, participando en él “una concepción ontológica y otra gnoseológica; la concepción ontológica está referida al ser y el existir y la gnoseológica a las condiciones en que se da el proceso de apropiación cognitiva de la realidad” (Covarrubias Villa. La teorización de Proceso Históricos-Sociales. P. 153); y, una concepción teleológica, que refiere a la razón o sentido del suceso mismo, lo que le justifica en su ser.
  • Si trabajamos en el aprendizaje, al menos, hagamos posible la aprehensión del conocimiento, explicando, su lógica de construcción, el debate de lo que se dice acerca del objeto de estudio.
  • Lo anterior significa que, debemos trabajar en E/A (estrategias de aprendizaje) que permitan “enseñar a pensar” al estudiante y en el desarrollo de la interiorización del conocimiento; para que ellos tengan la posibilidad de construir explicaciones lógicas que les permitan comprender la realidad que los circunda.




[1] COVARRUBIAS VILLA, F., Una pálida sombra, la formación del profesor mexicano. Pág. 224.

[2] Ibíd. Pág. 250.

[3] Monereo, Carlos. Las estrategias de aprendizaje en la Educación formal: enseñar a pensar sobre el pensar. Artículo. Universidad de Barcelona.

[4] COVARRUBIAS VILLA, F., Una pálida sombra, la formación del profesor mexicano. Pág. 221.

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